Antes de dejar mi opinión, quiero aclarar que viajamos desde otro país porque teníamos altas expectativas del JW Marriott y, en muchos aspectos, el hotel cumplió con ellas. La atención inicial fue excelente, las instalaciones son hermosas, el aroma del hotel, la decoración, las vistas y el ambiente general transmiten el lujo y la calidad que uno espera de una marca como esta.
Sin embargo, nuestra experiencia cambió por completo al visitar el CASINO durante la noche.
Nos sorprendió encontrar una gran cantidad de mujeres ofreciendo servicios sexuales o aparentando hacerlo de forma muy evidente. Muchas de ellas ocupaban prácticamente todas las mesas y áreas comunes del casino sin participar en los juegos, simplemente esperando clientes. Como pareja, esto nos hizo sentir muy incómodos y fuera de lugar.
Además, percibimos comportamientos que nos hicieron sentir inseguros. Una mujer se colocó repetidamente muy cerca de mí mientras estaba sentada, hasta el punto de que llegué a preocuparme por mis pertenencias. También notamos miradas constantes e insistentes que generaban una sensación de acoso más que de hospitalidad.
La situación empeoró cuando mi pareja intentó tomar una fotografía del casino como recuerdo de nuestra primera visita. Una de estas mujeres se acercó de manera agresiva y comenzó a dirigirle comentarios ofensivos. La actitud fue tan hostil que decidimos abandonar el lugar por temor a que la situación escalara.
Después de este incidente, tuvimos la sensación de que un hombre nos seguía mientras nos retirábamos del área. No puedo afirmar con certeza que realmente fuera así, pero en ese momento nos sentimos intimidados e inseguros, lo que nos llevó a regresar a nuestra habitación y evitar cualquier otra actividad esa noche.
Lo más decepcionante es que terminamos evitando no solo el casino, sino también los bares y áreas de entretenimiento del hotel. Según entendimos, el bar ubicado en esa zona era prácticamente la única opción disponible a esa hora de la noche, por lo que nos vimos privados de disfrutar de la vida nocturna del hotel. Como huéspedes, esperábamos poder relajarnos, tomar algo y disfrutar de las instalaciones con tranquilidad, pero la situación nos hizo sentir tan incómodos que preferimos retirarnos.
Entiendo que el hotel no puede controlar todas las actividades de sus visitantes, pero sí considero que debería existir una mejor gestión de este tipo de situaciones dentro de las áreas comunes. Actualmente, la presencia de estas personas era tan dominante que parecía que el casino y sus alrededores estaban orientados exclusivamente a ese ambiente, lo que puede resultar incómodo para parejas, familias y otros huéspedes que simplemente desean disfrutar de una noche agradable.
Considero que debería existir una mejor separación o regulación para que quienes no desean estar expuestos a ese ambiente también puedan disfrutar cómodamente de las instalaciones.
Lamentablemente, esta experiencia empañó una estancia que, por lo demás, había sido excelente. Espero que la administración tome medidas acorde con el nivel de servicio que se espera de un hotel de esta categoría.